Cierto y Falso

Las ideas que permiten alcanzar el éxito son verdades. Algo es cierto cuando explica correctamente a la realidad, cuando prevé un cambio inevitable de la realidad o cuando produce los resultados esperados en la realidad. De lo contrario es algo falso.
La realidad es lo que contiene al propio ser humano y al mundo exterior objetivo que lo rodea. El Hombre puede vivir en armonía con la realidad y tener éxito o ser aplastado por ella y fracasar.

Existe mucha más gente fracasada que exitosa porque la mayoría cree más en lo falso que en lo cierto. Falso es lo que no nos deja vivir bien. Falso es lo que impide mejorar la calidad de vida. Falso es todo aquello que entorpece la convivencia con los demás. No hay duda de que lo falso es abundante. Si embargo, son muy pocas las personas que tienen una actitud de duda razonable sobre todas sus creencias. Por el contrario, es frecuente que cuando más atadas están a su fracaso individual o colectivo, más se aferran a sus propias convicciones. Esto no es casualidad.

Cometer un error es natural. Pero repetirlo una y otra vez con el mismo resultado no tiene ningún sentido. Sin embargo, muchísima gente tiende a buscar otros culpables -en los demás o en las circunstancias- antes que desechar sus propias creencias que no se ajustan a la realidad y que solo resultan un lastre para sus vidas.

Esta incapacidad para distinguir lo cierto de lo falso tiene su origen en la inclinación natural del ser humano de dividir a la realidad entre lo que le gusta y lo que no le gusta que sea cierto. Cuando no se sabe controlar termina creyendo todo lo que desea, aunque se a falso, y rechaza todo lo que no desea aunque sea cierto. Es una forma muy fácil de encarar la vida, lástima que no sirve.

Toda la gente vive, pero pocos saben vivir bien. La diferencia entre lo que se cree que es cierto y lo que la realidad demuestra que es cierto, es igual a la diferencia entre querer hacer algo y lograr hacerlo bien.
El ser humano debe aprender a aceptar que todo lo que es, simplemente es, le guste o le disguste. Si está a a su alcance mejorar la realidad, debe hacer todos los esfuerzos necesarios para lograrlo. Pero si no le resulta posible, debe aceptarlo con resignación y aprender a vivir con ello.

La realidad se compone de hechos que hay que aceptar y problemas que hay que resolver.

Es totalmente inútil que la gente se queje toda la vida por cosas sobre las cuales no puede tener ningún control para cambiarlas. Cualquiera fracasa con la amargura y el resentimiento que se producen por rechazar al mundo y a sí mismo tal y como son.
Cuando llueve es inútil que alguien grite que no llueve o que no debe llover. Igual se va a mojar. Algunos Países pueden negar y hasta prohibir la Ley de la Oferta y la Demanda. De cualquier manera, lo escaso será caro. Si no pueden evitar los relámpagos, construir un pararrayos es mejor que negar que existen o pretender prohibirlos. El ser humano que no es capaz de reconocer los hechos de la realidad, tampoco será capaz de prepararse a vivir con ellos.

Adaptarse a la realidad es vivir con los hechos y no contra los hechos.

Si un problema no tiene solución, dejó de ser un problema y es un hecho al que hay que aceptar. Aprender a vivir con esa parte de la realidad será más útil que lamentarse. Cada vez que el ser humano quiere negar o modificar un hecho, sólo consigue que la realidad lo castigue con algo peor. Debe reconocer los hechos para no provocarlos, cometiendo errores irreversibles. Pocas veces se justifica perder la vida o quemar las naves. Sin embargo, es frecuente que la gente provoque hechos peores que los problemas que trata de solucionar.
El Hombre debe usar toda su audacia cuando le resulte posible corregir los resultados, y toda su prudencia cuando corre el riesgo de provocar hechos fuera de su alcance. Cobardía e inteligencia, valentía y estupidez pueden llegar a confundirse muy fácilmente cuando previamente no se divide a la realidad en hechos y problemas.

Cuando el ser humano tiene soluciones a su alcance, entonces debe usar todos los medios disponibles para resolver esos problemas.

Cuando puede, es correcto que el Hombre gaste sus energías para modificar la realidad a su gusto y placer. Si no ocurren los cambios esperados en el primer intento, puede buscar otra forma de conseguirlo. Es válido que cambie su manera de enfocar la realidad, audazmente y cuantas veces sea necesario. El Hombre siempre tiene entre él y lo que quiere conseguir, a un laberinto de posibilidades. Cuantos más caminos pueda probar en el menor tiempo posible, más chances tendrá de llegar a su destino.
La realidad ya está llena de impedimentos, la gente no necesita empeorar sus posibilidades con autolimitaciones estériles. Sin embargo, es frecuente encontrar individuos y Comunidades enteras que se acobardan al tener que eliminar sus ideas, conceptos y viejos esquemas que no les permiten resolver sus problemas. Algunos terminan aceptando resignadamente su fracaso, como si éste fuera fatalmente su destino.

La realidad castiga al ser humano cuando niega los hechos, no los acepta o no se adapta a vivir con ellos. También cuando trata de encontrar una solución y comete un error irreversible. Finalmente, cuando no se atreve a resolver sus problemas y prefiere vivir con ellos. Toda su vida es un continuo reto que debe enfrentar con sus propias decisiones.
El único camino del Hombre para saber si algo es falso o es cierto, es cotejarlo con la realidad. Sólo cuando pasa esta prueba se ha encontrado una valiosa verdad. Lamentablemente, la vida humana es demasiado corta para poder reconocer todas las verdades necesarias por experiencia propia. Cada uno aprende la mayoría de lo que sabe a través de los demás, imitando soluciones ajenas para resolver los propios problemas. Es correcto observar a los que fracasan para saber lo que no hay que hacer y a los que tienen éxito para aprender cómo se hace. Sin embargo, un error muy común en la gente es creer a quien le cae simpático, sin hacer ulteriores análisis. Las personas agradables son excelentes para disfrutar de su compañía y no para creerles siempre todo lo que dicen o hacen, porque un fracasado con carisma puede hacer estragos en la humanidad. Sobran ejemplos históricos y presentes.
Si alguien es pobre y encantador, es ilógico que otro siga sus consejos para enriquecerse. Si alguien fracasa en su vida particular, es ilógico ponerlo en el Gobierno por su atractivo personal. Si alguien tiene estrecheces económicas, es ilógico que se haga cargo de las finanzas del Estado porque no se le puede pedir al ratón que cuide el queso. Sin embargo, estas y muchas otras cosas ilógicas suceden a diario y en todos lados porque las personas no saben juzgar efectivamente a sus semejantes.

Los Hombres no se deben juzgar ni por lo que dicen ni por lo que hacen, sino por los resultados que consiguen.

Cualquier comunidad de seres humanos decide su propio destino a través de lideres formales o de hecho, pero que influyen en la decision de los demás. Al observar a quienes escuchan, se sabrá como les irá. Desgraciadamente, no es necesario hacer un gran análisis para determinar que la mayoría de la gente valora mal a sus semejantes. Las crisis de cualquier Comunidad siempre son advertidas por alguien que no es escuchado a tiempo. Ante un éxito temporal, la gente no quiere oír ciertas advertencias porque no quiere que sean ciertas, y una vez llegado al fracaso pueden llegar a culpar a quien lo previno y no a quien lo produjo. La verdadera solución siempre está al alcance de todos cuando saben correctamente a quien deben seguir. La única forma de saberlo es interpretar correctamente los resultados conseguidos en la realidad, tal y como son.

Una verdad es algo cierto, sea creíble o no, sea popular o impopular, sea favorable o desventajosa, sea deseada o aborrecida. Una verdad es independiente de quien la use para tener éxito y de la capacidad de convencer de quien la difunde entre la gente. Si sigue la vida después de la muerte del ser humano, es un hecho independiente de lo que cada uno crea que es y de lo que predomine como idea generalizada. Si la vida sigue, menuda sorpresa se llevaran los que lo negaban. Si no sigue, a los que lo afirmaban también se les acabará la película. El mundo era redondo y daba vueltas, aún cuando el ser humano creía que era cuadrado y con flecos.

Lo que es cierto, es todo lo que el Hombre ya comprobó, más todo lo que le falta saber todavía.

La realidad existe desde antes que el ser humano la conozca y sus consecuencias no perdonan la ignorancia ni las malas interpretaciones. Es tan poco lo que el Hombre sabe con certeza, que su vida es casi una continua equivocación, salpicada de tanto en tanto con algún acierto. Llegar a reconocer este hecho ya es un buen acierto.
Las personas, las Comunidades y los Países se pueden dividir en exitosos y fracasados, según sus habilidades para alcanzar los Objetivos que se proponen. Los que triunfan están en lo cierto y los demás tienen ideas falsas.

Cuando alguien consigue lo que desea, todos los demás que fracasan en el mismo intento deben reconocer con honestidad que no tienen problemas insuperables sino soluciones equivocadas. Los que sólo consiguen malos resultados, deben poner en duda todo lo que creen que es cierto. En alguna parte está el error y tienen que encontrarlo. El éxito ajeno es la demostración práctica de que hay algo que no están haciendo bien.
La mayoría de la gente guía su vida a través de las ideas que les enseñaron o que predominan en su medio ambiente. Creen lo que creen porque no conocen otra cosa. Pero si todos están fracasando, entonces todos están equivocados. El comienzo de la verdadera solución es encontrar nuevas alternativas, nuevas ideas y pensar diferente.

El mundo es una gran fuente de información, digna de ser observada en todos sus detalles. Hay de todo y para todos como en una gigantesca feria. Es maravilloso observar las ideas de la gente y cómo las aplican. Es casi imposible que alguien no encuentre algo que le sea útil. Cuando esto ocurre, no se debe vacilar en reemplazar lo que tenía por algo mejor. Cada ser humano tiene la libertad absoluta de cambiar voluntariamente sus convicciones por otras que le permitan conseguir mejores resultados.

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