El concepto equivocado de lo que significa la Igualdad entre los habitantes provoca un reparto incorrecto de los beneficios del esfuerzo común y esto conduce inevitablemente al fracaso colectivo de toda la Nación.
Todos los seres humanos son iguales, pero al mismo tiempo, cada uno es diferente de los demás. Ambos conceptos son verdad a pesar de parecer tan opuestos.
| El Poder Político debe definir claramente en que circunstancias los integrantes de Pueblo son iguales y cuándo son diferentes entre sí. |
Estas definiciones serán un éxito o un fracaso, dependiendo de los resultados que produzcan en la convivencia de los habitantes.
La idea de la Igualdad total y absoluta, significa que todos los Derechos, Deberes y Libertades deben ser idénticos en todos y cada uno de los habitantes. El mismo esfuerzo de trabajo debe ser uniformemente distribuido, al igual que los beneficios que cubren las necesidades de alimentación, ropa, vivienda, educación, esparcimiento, etc. Pero los resultados obtenidos en la practica han demostrado que un “exceso” de Igualdad puede ser perjudicial para toda la Comunidad. Algunas veces no es conveniente impedir artificialmente las desigualdades naturales entre las personas, porque la Comunidad entera se vuelve apática, abúlica, triste y hasta indiferente a la realidad que la rodea.
| Los hechos indican que la única forma de impulsar al habitante en su propia superación, es darle más beneficios materiales y reconocimientos sociales si mayor es su esfuerzo y mejores sus resultados. |
Los países que más han permitido la manifestación de las desigualdades particulares de cada habitante, son los que mayores logros colectivos y prosperidad han alcanzado. Cada vez que se trató de uniformar el reparto del trabajo y los beneficios, nunca se pudo resolver el problema de que “el que manda y reparte siempre se queda con la mejor parte”, lo que produce frustración y desaliento en el resto de la población. Demasiada Igualdad Legal, siempre produce una enorme Desigualdad Real.
Un segmento de la Comunidad tiene un privilegio cuando legalmente o en la practica ejerce un Derecho que los demás no tienen, o sufre una discriminación cuando está sujeto a obligaciones adicionales.
Todos los Países del mundo tienen privilegios y discriminaciones, y eso no es casualidad. Cuando los Hombres obedecen a su necesidad instintiva de formar una Comunidad, la Igualdad total no es posible. Algunos son amados, respetados o hasta venerados por los demás y otros resultan indeseables. Hay seres humanos fraternales y otros son egoístas. La Naturaleza forma Hombres inteligentes, trabajadores, habilidosos, lindos, brutos, haraganes, torpes y feos sin que nada ni nadie lo pueda impedir. Con el tiempo, inevitablemente se forma una pirámide social donde la distribución de Deberes, Derechos, beneficios y libertades será diferente para un habitante o grupo de ellos.
Para que una discriminación o un privilegio sea aceptado por la mayoría de los ciudadanos, debe estar bien justificado. Esta diferenciación entre los habitantes es correcta sólo cuando favorece a todo el Pueblo en general. Nadie se queja cuando el conductor de una ambulancia tiene el privilegio de cruzar un semáforo con luz roja. También es conveniente que las personas que están a cargo de una función pública en el Gobierno sean discriminadas para que no cometan abusos y atropellos usando todo el Poder que manejan.
| Una discriminación o un privilegio son correctos cuando favorecen a toda la comunidad. |
Lamentablemente, en la mayoría de los casos no siempre está bien claro cuál es la distribución “correcta” de privilegios y discriminaciones. Lo que es bueno para un Pueblo es inaceptable para otros. Dentro de un mismo País, las opiniones pueden cambiar con el tiempo y las generaciones. Y lo que es peor, siempre hay habitantes que están de acuerdo y otros inconformes con el orden establecido. Las ideas y conceptos que predominan en cualquier Comunidad la hacen avanzar o retroceder temporalmente. Pero siempre es inútil tratar de imponer soluciones minoritarias.
| Algo es correcto para la Comunidad cuando la mayoría de sus integrantes están de acuerdo con ello. |
Es verdad que las mayorías pueden cometer equivocaciones. Pero también es cierto que cuando erran, los malos resultados se les caen encima. Este es el único camino para hacer más sabios a los Pueblos. En cambio, cuando los criterios son impuestos por un líder o una minoría, los Países pueden fracasar constantemente porque los que deciden no son los mismos que reciben las consecuencias y eso atrasa o impide las correcciones.
La convivencia exitosa entre los ciudadanos se logra cuando cada cual se ubica en el lugar que le corresponde y aprovecha al máximo sus diferencias particulares para poder manifestarse en lo que pueda hacer mejor. Por eso, esta libre competencia que es tan saludable para el progreso comunitario no se puede extender indiscriminadamente a todos los habitantes. Los niños, los enfermos y los ancianos no pueden tener la misma competitividad que los adultos sanos.
Quitarle a un ciudadano que trabaja mucho y bien para darle al que trabaja poco y mal, es una “injusticia social” cuando se trata de adultos sanos. Este concepto equivocado de igualdad desanima a los más capaces, hábiles y dedicados, provocando una escasez de bienes y servicios que empobrece a toda la Comunidad. Para que esta “desigualdad” entre los adultos sanos no sea una “injusticia social”, es imprescindible que los niños, los enfermos y los ancianos gocen del privilegio de una igualdad absoluta entre ellos.
| El Poder Político debe definir simultáneamente: | |
| 1. | Todos los adultos sanos son diferentes entre sí. |
| 2. | Todos los niños tienen que tener las mismas oportunidades en su vida. |
| 3. | Todos los enfermos deben recibir una misma calidad de atención médica. |
| 4. | Todos los ancianos deben tener garantizada una vejez digna. |
El Mundo es una prueba viviente de estas verdades. Las Naciones que ignoran las diferencias entre los adultos sanos se hunden en la pobreza, aunque vivan sobre una montaña de riquezas sin aprovechar. Los Países que no reconocen las igualdades entre sus niños, enfermos y ancianos, pueden lograr el espejismo de una sociedad próspera pero deshumanizada, cruel y peligrosa para nacer y vivir en ellos.
| Los adultos sanos alguna vez fueron niños, en cualquier momento pueden ser enfermos y si no se mueren antes, inevitablemente serán ancianos. |
Este cambio involuntario de categorías para cada ser humano, es suficiente para quitarles bienes y servicios en un momento para que los reciban gratis en otra situación de vida, en un reparto correcto y oportuno de los beneficios del esfuerzo común.
| El País futuro son los niños |
El porvenir de cualquier Nación depende de lo que les espera a los futuros bebés que nacerán en ella. Cuando las mayores probabilidades sean las de nacer en familias estables, de tener padres que los ame, que les dediquen su tiempo, los cuiden y los abriguen, de recibir una educación adecuada y los conocimientos necesarios para afrontar la vida, entonces el futuro del país será promisorio.
Por el contrario, si sus mayores probabilidades son las de un nacimiento no deseado, o de tener una madre desprotegida o una niñez miserable, entonces el País futuro resultará un fracaso.
La única forma para que una Nación avance en el tiempo, es que cada generación trate de preparar mejor a la que viene.
Los Países deben evitar la decadencia de sus Pueblos. Para lograrlo, todos los niños deben tener un ambiente positivo para su formación y crecimiento. El Poder Politico debe asegurar que ningún niño viva en el lugar y condiciones inadecuadas, aunque para hacerlo deban quitarles bienes y servicios a los adultos sanos.
El hijo de un ciudadano rico, aunque con una inteligencia media o hasta mediocre, tendrá muchas oportunidades de prepararse y ser un dirigente del futuro País. La libre competencia entre los adultos sanos será una injusticia cuando todos los niños no tengan la misma oportunidad de formación y educación.
La Naturaleza se empecina en hacer nacer a los niños más capaces e inteligentes en cualquier parte. La Historia muestra infinidad de casos donde grandes genios del mundo nacieron en los lugares más apartados y en los hogares mas humildes. Los Países que no dan igualdad de oportunidades a sus niños, desperdician a su recurso más valioso y comprometen seriamente su futuro.
Para cualquier habitante ya es suficientemente malo estar enfermo. Pero puede resultarle un infierno si se enferma en un País miserable, y aun en ciertos Países de prosperidad mal repartida. Algunas enfermedades inoportunas pueden acabar con pequeñas fortunas, arruinando el futuro de todos los integrantes de una familia, incluidos niños y viejos. Y lo que no tienen nada, simplemente acaban con su vida. Eso no es una competencia justa.
| Cualquier País es un fracaso cuando la atención a la salud no es igualitaria o si no alcanza para todos los habitantes. |
Cuando es escasa, también es cara, e inevitablemente habrá gente que se muere por causa de enfermedades fácilmente curables para el actual avance de la medicina. Cuando se muere un habitante, también se mata un pedacito del País. A la Nación hay que cuidarla, por eso los enfermos deben ser curados rápida y eficientemente, sin distinción de ninguna clase.
La libre competencia entre los adultos sanos es el motor que hace avanzar la prosperidad del País y permite que los más capaces se ubiquen en los lugares más altos de la pirámide social. Pero ninguna Nacion consigue la prosperidad solamente con los ciudadanos capaces en los puestos de liderazgo si no cuentan también con el trabajo silencioso y efectivo de la base de la pirámide. Todos los ciudadanos son necesarios para el País, tanto los más encumbrados como los más humildes. La Nación que no tiene suficiente atención a la salud para todos sus habitantes es injusta y además destruye sus propios cimientos.
Solo unos pocos Pueblos respetan y veneran a sus ancianos. Muchos otros tienen habitantes que los desprecian y maltratan como si nunca fueran a llegar a viejos ellos mismos. En algunas sociedades, peores que una jungla, los viejos débiles son mas repudiados que los adultos sanos no competitivos.
Hay Países donde la muerte de los pobres viejos es un alivio para los demás, y las historias de injusticias con los ciudadanos viejos pueden ser tantas como ancianos vivos o muertos. Llegar a viejo con el rechazo, incomprensión y desprecio de todos, será un amargo final para la existencia de todos los adultos del presente, porque si no se mueren antes, inevitablemente serán viejos. Entonces se autoconvencen “que falta mucho” o que “a mi no me va a pasar”… ¿Acaso sus hijitos no ven lo que le hacen a sus padres y abuelos? ¿Por qué no van a seguir el ejemplo que reciben?
En estos Países, si el Poder Político no ayuda y defiende a los débiles viejos, nunca se va a romper la maligna cadena de desprecio de los mas jóvenes, sobre todo cuando sus propios familiares se desentienden de ellos.
Es indispensable el contacto de una generación que lo vivió todo con otra que tiene toda la vida por delante. Algunas Naciones Asiáticas ya han demostrado que la unión de abuelos y nietos constituye una de las relaciones humanas mas exitosas. Lamentablemente en muchos lugares de Occidente los jóvenes han roto casi todo el intercambio generacional con “esos viejos inútiles que no saben manejar ni una tablet” y luego resultan unos pobres adultos incompletos.
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Al ciudadano que llega a viejo, simplemente hay que cambiarle las reglas del juego: Ya no se le debe exigir un trabajo competitivo. |
Lo que pudo hacer y conseguir hasta ese momento era todo lo que la sociedad exigía de el o de ella. En la época de la juventud, del poder y de la fuerza, hay que aceptar el rudo juego de generar prosperidad o sufrir escasos beneficios. El ciudadano viejo, en cambio, debe tener el privilegio de trabajar poco o nada, sin que eso interfiera en los beneficios que recibe, aunque se los tengan que quitar a los adultos sanos.
La convivencia exitosa de los seres humanos se ayuda con unas pocas condiciones básicas. Si los adultos sanos saben que sus hijos recibirán una educación acorde con sus capacidades naturales, si saben que ellos mismos estarán bien atendidos en sus inesperadas enfermedades y si saben que tendrán una vejez libre de necesidades y estrecheces, sin duda que darán gustosamente una tajada de los beneficios que producen. Si se les quita la carga de ahorrar para prevenir, todo lo demás lo pueden usar inmediatamente. El mejor incentivo que pueden recibir, es disfrutar de la mayor parte de la prosperidad en el momento que la generan. Si los ciudadanos que trabajan no tienen oportunidades de disfrutar del producto de su esfuerzo, entonces deben revisar nuevamente el concepto de Igualdad en su País.
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